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Claves para el cuidado de enfermos de Alzheimer en verano

El verano no siempre es sinónimo de vacaciones, relax y despreocupación. Para las personas que sufren Alzheimer, así como para los cuidadores, las altas temperaturas y el cambio de rutina, pueden crear algunos problemas.

Las personas mayores, sobre todo las de 65 años o más, no se adaptan fácilmente a los cambios bruscos de temperatura y son más susceptibles al estrés térmico.

Ya que el calor puede ser muy perjudicial para el enfermo de Alzheimer, es importante considerar una serie de recomendaciones para que los mayores consigan atravesar el periodo estival de una forma más cómoda y saludable.

Conseguir una correcta hidratación:

La deshidratación es uno de los principales peligros para las personas mayores ya que no ingieren suficiente cantidad de líquidos. Además, una persona mayor con Alzheimer avanzado, no sentirá la necesidad de beber o no podrá expresar claramente sus necesidades. Diagnosticar deshidratación en ancianos es complicado, pero, si no se controla, podría incrementar el riesgo de hospitalización, infecciones del tracto urinario, discapacidad e incluso podría causar la muerte.

Seguir una dieta equilibrada:

La alimentación es siempre un factor relevante en el cuidado de los ancianos y lo es aún más durante el verano. Con las altas temperaturas es preferible optar por comidas más frescas y ligeras y evitar aquellos alimentos que dificultan la digestión. Aunque el enfermo sea autosuficiente, es aconsejable controlar lo que come teniendo particular cuidado con la cantidad, variedad y conservación de los alimentos.

Evitar temperaturas elevadas:

Los golpes de calor son otro importante riesgo que los cuidadores deberían de tener en cuenta; para evitarlos, hay que eliminar los paseos al aire libre sobre todo en las horas de más calor. No hay que olvidarse además de proteger la cabeza del anciano con un sombrero y elegir una vestimenta fresca y cómoda con la que se pueda sentir a gusto, pero, sobre todo, evitar prendas sintéticas que no dejan respirar la piel.

Prestar especial atención a los medicamentos:

En verano hay que tener especial precaución con los medicamentos, ya que con las altas temperaturas algunos pueden tener efectos secundarios. Los medicamentos para la hipertensión, por ejemplo, en situaciones de calor elevado pueden reducir excesivamente la tensión.

Supervisar al mayor:

El enfermo podría desarrollar comportamientos inusuales y ser víctima de desorientación y confusión. Es importante que el mayor, sobre todo en los casos más avanzados, permanezca siempre acompañado para evitar un exceso de desorientación que puede desencadenar en agitación o ansiedad.